Al día siguiente Anastasio despertó en una cama que no era suya, sentía la cabeza pesada y todo le daba vueltas. Lo único que recordaba era el momento en que subió con Carmila a la habitación, buscó su ropa y la encontró perfectamente doblada en una silla.
—Veo que ya despertaste.
Escuchó la voz de una mujer que provenía de la puerta de un baño, parpadeó y reconoció a Carmila, quien se acercó a él y le dio un beso en la frente.
—Estuviste magnifico anoche — dijo con una sonrisa seductora — Cinc