- ¿Dónde está mi hija y mi sobrino Nereo?.- Aquel siseo bajo y cargado de peligro, le puso los pelos de punta.- ¡Contéstame!.- El grito de Aura hendió el aire, haciendo acallar incluso a los grillos.
Avanzó despacio, arrastrando aquel leño que había encontrado por casualidad, como león a punto de cazar a su presa y despedazarla sin piedad.
Nereo retrocedió y por primera vez, una pizca de temor, escondida entre las sombras, latió en su interior.
Aura siempre había sido de armas tomar... Su labio