El humo proveniente del cigarrillo subía en espirales que se dispersaban y morían con el suave beso del viento.
El cantar de los grillos anunciaba que el manto oscuro de la noche, estaba a punto de envolver con su quietud cada mínimo rincón de aquel lugar abandonado al olvido, engullendo incluso la luz muribunda de una estrella que estaba a punto de esconderse tras las nubes traicioneras.
El hombre observaba las volutas de humo mezclarse con la noche, mientras una vela ennegrecida por el tiempo