Aura lo miró con los ojos desorbitados y su rostro palidecio de inmediato.
Estaba ahí, frente a ella. Le había sido inútil correr, al final la había encontrado.
Miró hacia él nuevamente y una chispa de ira contenida ardió en sus ojos pardos, al ver la sonrisa petulante de Aurora. No le cabía duda que aquella mujer había corrido a contarle a Fernando dónde estaba.
Esa había sido su forma de vengarse y vaya que había logrado dar justamente en el lugar correcto para herirla y hacerla sentir misera