La imponente mansión se alzaba poderosa en aquel enorme terreno.
La enorme reja que la rodeaba y los árboles que la adornaban, le daban un aire majestuoso e inalcanzable para un simple mortal.
Aurora respiró hondo, sintiendo los nervios, el miedo y la sed de venganza haciendo trizas su interior.
Tenía que sacar a Aura del juego y Fernando de la Rosa era el unico que tenía la capacidad para poder quitar aquella piedra que tanto molestaba en su zapato.
Apenas se acercó a la reja, un hombre corpu