Tyson no le dio razones a Barry Waters. Se limitó a mirar el cigarrillo que tenía en la mano, el cual se había quemado solo hasta la mitad.
Sus dos subordinados comprendieron inmediatamente sus acciones y procedieron a golpear a Barry con más fuerza aún.
Tyson dio una calada al cigarrillo, suspirando. "Barry, no eres nada a mis ojos".
"No hay ningún malentendido entre nosotros".
"¿Qué has hecho últimamente? ¿A quién has ofendido? Deberías saberlo mejor que yo, ¿no?".
"¡No! ¡No he ofendido a