¡Vrum!
Diez minutos después, se oyeron ruidos de motores en el exterior. Una fila de todoterrenos estaba estacionada en la entrada.
Un grupo de hombres de aspecto fuerte vestidos con túnicas doradas saltó de los coches.
Todos llevaban espadas en la cintura y tenían expresiones feroces.
Un joven de aspecto bribón salió de entre la multitud.
Medía un metro setenta, tenía el pelo teñido de rubio y la tez sonrojada de un borracho.
Tenía una expresión sombría pero digna.
La mujer malvada y l