Horas más tarde, cuando el café ya había sido servido y la sobremesa comenzaba a llegar a su fin, Renato propuso recorrer los viñedos antes de despedirse. El sol de la tarde iluminaba las extensas tierras de los Prieto y una suave brisa atravesaba los campos, haciendo que aquel momento pareciera tranquilo y familiar.
—Hace un día precioso. Un paseo nos vendrá bien a todos —dijo con entusiasmo mientras se levantaba de la mesa.
El grupo comenzó a caminar entre las interminables hileras de vides q