Muy temprano, cuando el cielo apenas comenzaba a aclararse, Marco tomó los documentos del divorcio y salió de la mansión. Durante todo el trayecto hacia la cabaña mantuvo la carpeta sobre el asiento del acompañante, como si mirarla demasiado pudiera hacerlo cambiar de decisión. Sabía que Adelaide le había pedido aquellos papeles y que finalmente estaba haciendo lo que ella quería, pero en el fondo todavía conservaba una pequeña esperanza. No necesitaba que le pidiera regresar ni que olvidara to