El gran día llegó acompañado de una mañana luminosa en Florencia. Desde temprano, la editorial estaba llena de movimiento: empleados entrando y saliendo con cajas de ejemplares, fotógrafos preparando sus equipos, arreglos florales ocupando parte del vestíbulo y carteles con la portada de La mujer detrás del silencio colocados en distintos puntos del edificio. Sobre una de las paredes destacaba el nombre que durante meses había permanecido oculto detrás de una pantalla: Alas de Hada. Adelaide ll