La tarde transcurrió lentamente para Adelaide. Después de la conversación con Antonia, había sentido cómo cada una de sus palabras se quedaba dentro de ella, repitiéndose una y otra vez como una herida difícil de ignorar. Había intentado continuar con normalidad, mantenerse firme y convencerse de que las opiniones de su suegra no definían su valor, pero la seguridad que durante tanto tiempo intentaba construir al lado de Marco parecía haberse debilitado poco a poco.
El dolor de cabeza que comen