La primavera había cubierto los alrededores de la cabaña con pequeñas flores silvestres y un verde intenso que hacía que aquel lugar pareciera alejado de todos los problemas que alguna vez habían perseguido a las hermanas Valdés. Bajo un viejo árbol del jardín, Sofía terminaba de acomodar el desayuno sobre una mesa de madera mientras Mateo corría alrededor persiguiendo una mariposa. Adelaide salió de la cabaña con una bandeja entre las manos y la dejó junto a la jarra de jugo. Llevaba un panta