La mañana llegó lentamente a la mansión Prieto. Un intenso dolor de cabeza fue lo primero que sintió Marco al abrir los ojos. El alcohol todavía nublaba sus pensamientos. Antes de incorporarse, notó el peso de una mano descansando sobre su pecho. Durante un instante, una débil esperanza cruzó por su mente. Pensó en Adelaide. Pensó que quizá todo había sido una pesadilla. Pero al girar el rostro, el mundo volvió a derrumbarse. Natalie dormía a su lado. El sobresalto fue tan grande que se apartó