Cuando Marco frenó frente al pequeño edificio, se quedó unos segundos con las manos sobre el volante. Respiró profundamente antes de apagar el motor y cerró los ojos, intentando reunir el valor necesario para enfrentarse a Adelaide. Sabía que ella no quería verlo, pero después de todo lo ocurrido necesitaba comprobar que se encontraba bien. Al bajar del auto, se acomodó el traje con cuidado, intentando recuperar la apariencia impecable que siempre lo había acompañado, aunque ninguna prenda podí