Ante las palabras de Iva, Anna se congeló y clavó su mirada en el niño, quien, de hecho, también la observaba con lo que a Anna le pareció curiosidad.
–¿Cuántos…? –
Como si temiera asustarla, Neilan respondió con un tono de voz bajo y suave –El pequeño Ares sólo tiene ocho años –
–Ocho…–susurró Anna
Al ver que los ojos de Anna comenzaban a brillar por las lágrimas, Iva dejó el vaso de leche que acababa de servirle a Ares e intentó acercarse a ella, sin embargo, Anna retrocedió –Cariño…–empezó a