Tal y como había dicho Egan, muchos de los nuevos miembros de la manada se acercaron a ella para jurarle lealtad y para disculparse por haber participado en su secuestro.
Gracias a esto, la ceremonia duró cerca de media hora.
Si bien Anna prestó atención en todo momento y se aprendió los nombres y los rostros de los nuevos integrantes, lo único en lo que podía pensar era en que Egan se marcharía, por lo que, ocasionalmente, la joven le dirigía miradas furtivas.
Por su parte, Egan permanecía jun