Mientras que en Arcadia el pequeño grupo de jóvenes discutían su próximo movimiento, en la pequeña ciudad de Wolfsong, en una oficina del registro civil, una joven de cabello violeta oscuro le dedicaba una pequeña y discreta sonrisa a la cámara web frente a ella.
–Listo, sólo regáleme su firma señorita Moretti –le dijo una mujer detrás de un escritorio, quien, tras tomar la foto, había comenzado a teclear frenéticamente en su teclado
–Uh… No tengo firma –dijo la joven algo avergonzada
–Es sólo