Al escucharlo, Anna abrió los ojos y dirigió su mirada a donde había visto a Jared, sin embargo, él ya no se encontraba ahí, estaba sentado en el suelo con los ojos muy abiertos y con la boca abierta, por lo que optó por dirigir su mirada hacia su madre, quien la veía con orgullo.
–Bien hecho cariño –dijo Iva sonriéndole
Confundida, Anna inclinó la cabeza antes de mirar hacia abajo.
Ahora, en lugar de manos, podía ver dos enormes patas peludas y parte del pelaje de su pecho, por lo que, curio