Aturdida por el comportamiento de su hermano y confundida por las palabras de Gael, Elizabeth se acercó a Emmet, quien, de tener un rostro apacible y tranquilo, ahora lucía confundido y preocupado.
–Emmet ¿Qué quiso decir Gael? ¿Acaso mi hermano…? –
Emmet suspiró y asintió suavemente.
–Señorita Elizabeth, su hermano acaba de forzar su voz alfa, lo cual, no es normal para un joven de su edad, si a eso le sumamos que, en el momento que dio su orden la presencia de su lobo estaba presente en sus o