Tras un suspiro, Anna asintió, sin embargo, cuando estaba por hablar, sus ojos se nublaron ligeramente.
―Bien, vale ―gruñó en voz alta ―Antes de empezar, podrías explicarme, ¿cómo hiciste para que ni Iris ni Gino te detectaran? Mi beta está algo inquieto con eso ―
―Ah, eso ―dijo Zeth frunciendo el ceño ―Bueno, verás, me encontraba recorriendo el perímetro cuando vi a una joven muy parecida a mi sobrina correr como loca en dirección a la mansión, donde, curiosamente, se encuentra el hombre que l