Capítulo 61: Alfa y Luna.
En completo silencio, Mirabella lo observó unos instantes.
Escuchar su nombre salir de su boca le brindó una sensación de seguridad que jamás había sentido.
A diferencia de la que le brindaba Anna, con Félix, Mirabella sentía que nadie jamás volvería a dañarla, por lo que no pudo evitar lanzarse a los brazos del joven completamente emocionada. Al sentir como Félix la apretaba contra él, ella no pudo controlar más sus lágrimas.
El abrazo de su compañero era suave, e incluso, delicado, como si él