―Te lo agradezco Amelia ―dijo Anna tomando algo de ropa doblada que la joven loba le tendía
―No es nada, pero, dime una cosa Anna, ¿cómo es ella? ―preguntó Amelia en voz baja
―Bueno, ella es preciosa, aunque, de cierta manera me recuerda a Paolo ―dijo Anna aferrándose a la ropa que le acababan de entregar ―Sin embargo, si a su forma de ser te refieres, es complicado de definir ―
― ¿Crees que pueda con la responsabilidad de ser la Luna de esta manada? ―
―No lo sé, es muy pronto para decirlo ―dij