Capítulo 49: Su primer viaje.
―Un poco… ―balbuceó Dante, quien, pese a que era evidente que Iva ya había visto el chupetón, trató de no girarse hacia a ella
―Sólo te tomo el pelo ―dijo Iva riendo ―Sé que mi niña ha crecido, ¿quieres café? ―preguntó a la vez que señalaba la cafetera que tenía su lado
―Se lo agradecería mucho ―dijo Dante sentándose a la barra con los ojos clavados en la enorme variedad de platillos
―Por favor, sírvete, Dona hizo esto para ustedes, se quedó en la casa de la manada para prepararlo todo, y, por