Alrededor de las seis de la mañana, Dante bostezaba mientras abría las cortinas de la habitación, lo que provocó que su compañera, quien yacía cómodamente en la cama abrazando la almohada que hasta hacía unos minutos él había estado usando, soltara un gruñido de protesta.
Divertido por su queja, él se acercó a ella y besó su frente antes de dirigirse al baño, donde abrió el armario de blancos para sacar una pequeña caja de madera, donde Anna escondía los brebajes que Chloe le había preparado pa