Capítulo 48: Dame el control.

Sin perder tiempo, apenas apareció, Lykan se acercó a Anna, quien, de un ágil salto, se montó sobre su lomo y se aferró a su pelaje fuertemente.

Corriendo a toda velocidad, Lykan se dirigió directamente a la bifurcación para cortarle el paso a Aníketos, el cual, al verlos, detuvo bruscamente su carrera y les rugió con fiereza

― ¡Ya basta Aníketos! ―exclamó Anna aferrándose con dedos temblorosos al pelaje de Lykan

― ¡Anna! ¿Qué estás haciendo? ―le gritó Marcia al ver a la joven ― ¡Aléjate de él!
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