Capítulo 49: Amara y Aníketos.
Justo cuando Anna volvió a abrir los ojos, Damon soltó un gruñido, pues el hermoso color gris que usualmente acompañaba a Anna había sido sustituido por el brillante color plateado que solía pertenecer a Amara, lo que le indicó que la loba, había tomado el control.
―Es suficiente papá ―dijo Amara con firmeza a la vez que intentaba librarse del agarre del lobo
Ante el cambio de actitud, Aníketos gruñó, y es que, no solo la actitud de la joven había cambiado, si no que, también, su aroma se había