Capítulo 41: Desayuno para dos.
Ante las palabras de Dante, Anna contuvo la respiración.
Había dado por hecho que, al reconocerse como compañeros, ambos estaban destinados a casarse.
Algo así como lo que había sucedido con Byron y Ella, quienes pasaron de todas las tradiciones que ella conocía y simplemente eligieron una fecha para casarse.
― ¿Sucede algo? ―le preguntó Dante desde el pequeño sillón
―Dante, ¿por qué tú…? ―
Interrumpiéndola, Dante se puso de pie y se acercó a ella para ayudarla levantarse.
―Quieres saber el por