Capítulo 40: Un segundo anillo.
Durante largo rato, ambos permanecieron en silencio, disfrutando de la compañía del otro bajo el cálido chorro de agua, intercambiando tiernos y pequeños besos.
Cuando Anna recuperó la estabilidad en sus piernas, Dante la bajó con cuidado, por lo que ambos, finalmente pudieron continuar con aquella ducha que habían dejado de lado.
Como si se hubieran puesto de acuerdo, ninguno de los dos se tomó la tarea enserio, y lejos de tomar una simple y rápida ducha, los dos comenzaron a jugar con el agua