Capítulo 4: La lealtad de un hombre.
Ante las palabras de Anna, Iva soltó un quejido, aunque no tardó en asentir.
Conocía las intenciones de su compañero perfectamente, por lo que, un mundo lleno de formalidades se pintaba en su futuro al convertirse en reina.
― ¿Mamá? ―se escuchó la voz de Ares a sus espaldas ― ¿Qué está…? ―al ver a su hermana junto a Zinerva, el rostro del cachorro se iluminó ― ¡¡Anna!! ―exclamó emocionado al mismo tiempo que corría a abrazarla
― ¿Alastor? ―preguntó Ragnar con voz queda
―Ragnar, este es mi herma