Capítulo 23: Gracias por protegernos.
Pese a que la presencia del primer alfa era virtual, el respeto que imponía aquel hombre se palpaba perfectamente, pues todos los presentes, se pusieron de pie y realizaron una pequeña reverencia.
―Buenas noches, padre ―dijo Basil tras enderezarse
―Abuelo ―dijo Dante imitando a Basil
―Ah, tú debes ser mi nuera ―dijo Elián tras dedicarle una pequeña cabeceada a ambos ―Catherine Benedetti ―agregó cuando la mujer se acercó a Basil y lo sujetó del brazo evidentemente nerviosa
―Es un honor señor ―
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