Capítulo 100: No es un adiós.
Dándoles algo de espacio, Félix se quedó a varios pasos de distancia de los hermanos, los cuales, aullaron un par de veces más.
―Ya nadie volverá a herirlos ―dijo Félix amargamente, observando, como ambos lobos frotaban sus cabezas contra el cuello del otro, mientras gimoteaban tristemente
Gracias al clima y a la fuerte lluvia, la escena parecía mucho más triste, por lo que, al sentir un nudo en su estómago, Félix dirigió su mirada hacia el palco en busca de sus padres, los cuales, estaban refu