Mundo ficciónIniciar sesiónAnte las palabras de su mayordomo, Félix sonrió encantado.
―Excelente, gracias, Casio ―dijo el joven ―Por favor, encárgate de llevar sus cosas a sus respectivas habitaciones ―
―Como usted diga joven alfa ―dijo Casio haciendo una reverencia antes de hacerles un gesto a los dos jóvenes que lo seguían, los cuales, se apresuraron a bajar las maletas de la camioneta que Gino había dejado abierta ―Si me disculpan, yo me encargaré de gua







