Capítulo 86. Contradicción con nombre.
Gavrel.
La mandíbula vuelve a tensarse. No vine a preocuparme por ella. Vine a cobrarle.
Eso es todo.
Nada más.
Repito la mentira tantas veces que empieza a sonar convincente.
Solo que mis manos no parecen creerme. Porque en lugar de dirigirme a la oficina, a algún sitio para calmarme o a cualquier otro lugar donde tendría sentido estar, conduzco hacia un complejo residencial siguiendo una dirección enviada por Emilio.
Eso no tiene sentido. Y me amarga la saliva.
Detengo el vehículo frente al e