Mientras hablaban y almorzaban, David parecía no poder percibir nada de lo que había a su alrededor, estaba trabajando tan fuerte por no mantener su mirada fija en hermoso hombre frente a él, ¿era siquiera posible tanta belleza?, lo intentó, de verdad se esforzó, pero sus ojos no dejaban de pasearse por toda esa piel clara, por ese cuello delicado y elegante al que ya había tenido apretado entre sus manos y Liam ni siquiera lo sabía, sus manos hormigueaban y sudaban, se moría sentir más de esa