David se quedó mirando a Liam, completamente sorprendido por la intensidad repentina de sus palabras y emociones. Atando algunos hilos, comprendió que Liam debió haber descubierto que él era el chico del balcón, el dueño de aquel libro que se llevó esa tarde y que los unió. Sin embargo, no tenía idea de que ese momento había sido tan significativo para él. Definitivamente estaba escrito en el destino que ellos estuvieran juntos y que, ojalá, pudieran vivir su vida de cuentos.
Lentamente, una so