David había llegado al Darknees treinta minutos antes de la hora estipulada. No podía negar que se encontraba ansioso y nervioso, aunque lo dominaba y disimulaba bastante bien, o por lo menos eso esperaba, o estaría perdido en manos de un hermoso cachorrito. Sonrió y sacudió la cabeza solo de imaginarlo. Tenía muchas cosas preparadas para hoy, pero también estaba abierto a dejarse sorprender por el destino. Solo esperaba que las cosas salieran bien y que esta cena se convirtiera en una cita, y