David no podía creer que Liam hubiera aceptado tan fácilmente su invitación a salir. ¿Acaso lo que parecía un tono de celos en su voz había tenido algo que ver? No sabía si lo estaba interpretando bien, pero sea lo que sea que lo hubiera hecho decir que sí, definitivamente era prueba de que el destino estaba ayudando. Ya era hora.
Se quedó como un idiota, no sabía por cuánto tiempo, con el brazo extendido donde aún sostenía el sobre, mirando hacia el pasillo por donde Liam había desaparecido, d