David ya se encontraba en el bar del apartamento de Jaison y Chris, destapando su tercera cerveza artesanal. Normalmente no tomaba tan rápido, pero se sentía algo ansioso por lo que pasaría en el momento en que viera a su chico dorado, a Liam. Era mejor dejar de pensar en él como su chico, porque no lo era y no lo sería.
—Hey —Taylor lo sacó de su miseria con ese simple saludo—. ¿Está todo bien? Estás tomando muy rápido y la fiesta aún no empieza.
—¿Ah, no? Pensé que nos habías citado a las och