Se movió en la cama.
Notaba el calor emanar de ese otro cuerpo bien cercano al suyo y sin nada que se interpusiera entre ellos.
Ni tela ni prenda impedía que ambas pieles se tocaran entre ellas.
Ni siquiera que cierta parte se presionara entre sus glúteos pudiendo distinguir la típica reacción natural que sufría.
Patryce, abriendo los ojos, permanecía inmóvil y en la misma postura.
Sabía que si se movía, no evitaría el no tocarla...
Un suspiro brotó de sus labios al notarla acomodarse entr