Caminar por los corredores y sentir los diferentes aromas ya no me molestaba tanto. Después de pasar tantos días encerrada en la habitación de Graham, sintiendo que mi propio cuerpo me había traicionado, regresar al trabajo se sentía casi como recuperar una parte de mí misma. Aunque las cosas habían cambiado ligeramente, al menos así se sentía.
—Puedes mover la mesa cerca de la ventana, la luz que entra la hará ver mejor.
El Omega aceptó y empezó a mover la mesa. Mi mano fue a mi vientre abult