Graham se despidió y antes de irse me dijo que lo podía llamar si necesitaba algo. No lo iba a ser, yo podía arreglarmelas sola, no necesito que venga aquí. No soy una dama en peligro, puedo resolver mis propios problemas sola… o al menos eso intento.
Después de arreglarme, bajar fue casi vergonzoso. Sentía que todos podían notar algo distinto en mí, aunque nadie dijo nada. De hecho, la mayoría parecía asumir que había llegado desde temprano y eso estaba perfecto.
Me dio tiempo de llegar a la