Desperté atrapada entre el peso del cansancio y una extraña calma que no había sentido en días. Durante un momento me quedé quieta, mirando el techo de la habitación mientras intentaba entender por qué sentía tanto calor sobre las piernas. Reaccioné y bajé la mirada, encontré a Graham con la cabeza sobre mis piernas, estaba dormido en una posición incómoda, con un brazo alrededor de mi cintura como si incluso dormido necesitará asegurarse de que seguía ahí.
Tuve la intención de tocarle el cab