Pasé el resto del día ajustando el presupuesto con una sonrisa. No una sonrisa bonita, era una maliciosa llena de satisfacción.
No podía tocar a Kassidy, no iba a pelear con ella. No de frente al menos.
Sabía que en el momento que lo hiciera, ella empezaría a llorar y luego me culparía de todo, yo sería la malvada, pero había algo que ella no podía tocar, no podía meterse y eso era el presupuesto de la casa.
No era de una forma obvia porque los gastos iban a reducirse de forma general y habí