Hubo un segundo de resistencia, Ian y Deric seguían viendo a Graham, seguramente no iba a parar nada hasta que él saliera de aquí y no lo iba a hacer si no hablaba con él primero, así que tomé la mano de Graham con la mía sana. Dudé apenas un instante antes de tirar de él y subir las escaleras, creí que no lo haría, pero me siguió sin protestar.
—Ven.
Lo llevé hasta mi habitación y cerré la puerta detrás de nosotros. Mi madre ya lo había dejado entrar y hasta dormir aquí una vez, aunque ahora