La sonrisa de Main y Shyla desaparecieron al escuchar mis palabras, a ninguno le parecía buena idea ir a decirle a Graham que su novia es una loca que rompe cosas por toda la casa.
—Lyn…
—Lo voy a hacer —repetí al levantarme —. Ahora mismo.
Me levanté, tomé el libro y las hojas con decisión, las ordené como pude y empecé a caminar.
Ellos me siguieron.
—Oye, espera… —Main intentó detenerme.
Shyla dio un paso hacia mí.
—No es buena idea, Lyn, lo digo en serio.
—Lo es —respondí, caminé a la pu