Robin había pasado casi dos semanas fuera de la manada cumpliendo una misión de reconocimiento junto a un pequeño grupo de guerreros. No era la primera vez que la enviaban lejos, pero sí la primera en la que, durante todo el viaje, sintió una extraña inquietud, muchas cosas estaban sucediendo en la manada y ella no quería irse. Sin embargo no podía deshacerse de sus obligaciones.
Cuando cruzó los límites de la manada Norte, el peso sobre sus hombros comenzó a desaparecer. Saludó a varios miembro