Deric caminaba junto a Lyn por las calles de la manada con las manos en los bolsillos, saludando de vez en cuando a algunos miembros que pasaban cerca. El ambiente parecía tranquilo, pero él no podía dejar de pensar en el lobo que acababan de ver en la casa de los Davidson.
Después de varios minutos de silencio, terminó por preguntar lo que llevaba rondándole la cabeza desde que salieron.
—¿Ese lobo... Alan... va a seguir quedándose en tu casa?
Lyn continuó caminando sin cambiar el paso.
—Sí. P