—Pueden dejar que me acerque —les pidió.
—No mientras ella esté aquí —fue Alan quién habló.
—Alan...
—No —su respuesta fue firme —. No voy a dejar que esa mujer se acerque a Lyn.
Kassidy comenzó a llorar, las lágrimas descendían sin control por sus mejillas.
—¿Por qué...? —su voz se quebró —. ¿Por qué todos creen que soy una mala persona? —miró a Graham —. Yo solo quería pedirle perdón.
Graham permanecía completamente inmóvil. Su cabeza era un caos.
Lyn retrocedía apenas Kassidy quería acerca