—¿Puedes dejar de verme como si fuera un trozo de pan? —cuestionó Astoria poniéndose en posición de lucha—. Si vas a atacar, ataca.
Una risita escapó de los labios de Coraline. Ambas estaban listas para atacar; sin embargo, la experiencia de la más baja era suficiente como para intimidar a Astoria.
Los retos, esos eran los favoritos de nuestra chica, la cual estaría dispuesta a enfrentar cualquiera, solo para desafiarse a sí misma, para descubrir de qué estaba hecha, ¿y qué mejor que aprovechar