Los lobos estaban en tensión, con los músculos rígidos y los sentidos agudizados mientras observaban cómo Evangeline emergía de entre los escombros, con su cuerpo cubierto de heridas, pero animado por una energía oscura que no era propia. No era la misma loba que alguna vez formó parte del Clan Valkyria. Sus ojos, antes llenos de astucia, ahora solo reflejaban un vacío peligroso. Se movía con una agresividad que nunca antes habían visto en ella, impulsada por una fuerza maligna que no podían co